Fabricación in situ con ladrillo, adobe y barro
Construimos cada horno directamente en el lugar donde va a quedar, adaptándolo a las medidas y necesidades reales de tu finca o jardín. Cada obra se ejecuta completamente a mano, ladrillo a ladrillo, en un proceso meticuloso que toma unas dos semanas de trabajo in situ, asegurando el tiempo necesario para un asentamiento perfecto de la estructura.
Bioconstrucción y curado del horno
En nuestros hornos no hay ladrillo refractario: utilizamos ladrillo rococho (el ladrillo rústico de toda la vida), ladrillos de adobe fabricados en nuestra tejera, y barro seleccionado, unidos con mortero de cal en vez de cemento, lo que da al horno la elasticidad necesaria para resistir el calor sin agrietarse con el paso de los años.
Un horno recién terminado no se puede someter a un fuego fuerte de golpe. Para garantizar su vida útil, el barro y la cal requieren varios días de secado natural, seguidos de una fase de curado con fuegos suaves y progresivos. Este templado gradual asienta los materiales y prepara la solera para rendir al máximo desde la primera hornada.
Restauración de hornos antiguos
Si en tu propiedad tienes un horno viejo, abandonado o agrietado, no lo des por perdido: en la mayoría de los casos se puede recuperar.
Analizamos la estructura original y aplicamos las mismas técnicas tradicionales con barro y cal para integrar la obra sin que se perciba una diferencia de estilo o época, y recuperando así el espíritu y la funcionalidad del horno histórico.